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“Sin duda alguna regenerar las ciudades con un enfoque sostenible es de vital importancia, porque ya no solo basta con preservar, conservar y proteger como nos instó hace ya varios años una ministra Noruega en la presentación de su libro “Nuestro Futuro Común”, también debemos tener la capacidad de regenerar los espacios destruidos de una manera sostenible con el fin de mejorar la calidad de vida de los habitantes de un destino”

En 1987 la ministra noruega de ese momento, Gro Harlem Brundtland, cuando presenta su libro “Nuestro Futuro Común”, en donde por primera vez se utiliza el término “desarrollo Sostenible”, el cual en palabras simple nos indica que debemos cuidar nuestro medio, usufructuar del mismo sin abusar para resguardarlo a nuestras futuras generaciones. La ministra noruega nos invita a dejar la mirada ecológica que se tenía hasta ese momento, y tener una óptica más amplia incluyendo el contexto económico y social.
Me pregunto si la ministra habrá tenido una visión amplia y de futuro de lo que su invitación produciría los años venideros.
Después de esa presentación, el término sostenibilidad comenzó ser un palabra complementaria o sufijo a cualquier tipo de concepto: Arquitectura sostenible, ciudades sostenibles, viajes sostenibles, medio ambiente sostenible y por supuesto, llegamos a Turismo Sostenible, la definición algo larga para este post, pero hago el alcance que se empieza finalmente a hablar de impacto económicos, sociales, culturales, estéticos, diversidad biológica, procesos ecológicos. La Organización Mundial del Turismo (OMT) realiza un certero análisis y concluye que a través del turismo se puede mejorar la calidad de vida de los habitantes de un destino y que si eso se puede lograr es porque se puede superar los índices de pobreza. Algunos años más tarde la OMT vuelve a hacer un llamado a los países miembros para que se suscriban en la “Declaración del Milenio” porque están conscientes de que la Industria más grande del mundo y que es vista como la respuesta a muchos problemas sociales y medioambientales, son un real y concreto aporte a los Objetivos del Milenio.
Pero ya no basta solo ser sostenible en la Industria Turística, se debe ser responsable, que fue definida así inicialmente por Jordi Gascón y Ernest Cañada y el cual es considerado como un movimiento social a favor de la sostenibilidad, articulándolo en 3 ejes: El primero desde el punto de vista del establecimiento turístico teniendo en cuenta sus variables sociales, culturales, económicas y medioambientales; en segundo lugar denunciar los impactos negativos que conlleva el turismo en las sociedades anfitrionas y por último se busca un turista, tour operador, anfitrión , entidades públicas y privadas ser responsables a la hora de planificar modelos sostenibles.
El concepto de turismo responsable se acerca a lo que se ha denominado GIRO CRITICO, que insta y conlleva un compromiso político a favor de la justicia social, la equidad y la lucha contra las diversas opresiones que pudiesen existir, principalmente con comunidades índiginas, como por ejemplo el no respetar el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).
Pero me pregunto, ¿Basta con ser sostenible y responsable?, Hablamos de cuidar, proteger, conservar, preservar nuestro medio, nuestra cultura, nuestro patrimonio, pero ¿Qué pasa con lo que por diversas circunstancias se ha destruido? Lo que se daña o altera por las razones que sea, ¿Se puede volver a construir?, Pues claro que se puede y de ahí nace lo que se conoce como turismo regenerativo. ¿Lo has escuchado antes?
El termino regenerativa ha surgido con fuerza en los últimos años para desafiar las insuficiencias percibidas a la noción de sostenibilidad predicada en la contención en lugar de la restauración. La aplicación de este concepto en la industria del turismo es a la vez pertinente y problemático.
Pero ¿Cómo puede el turismo representar una oportunidad para las ciudades de la regeneración? El turismo es una de las fuerzas sociales más importantes en el mundo de hoy. También tiene un enorme importancia económica y geopolítica internacional. No se puede negar que el turismo es una gran fuerza para producir cambios. Es responsable de la properidad en muchos países, sobre todo en los PMA (países menos adelantados). Cientos de visitantes no sólo gastan en el destino, también en muchos casos transforman la vida los lugareños, ya sea para bien o para mal. Consumen, explotan y contaminan lugares (como ha ocurrido con el turismo de sol y playa), por lo que finalmente no queda nada lo que era algunos años antes.
El turismo es el aliado natural del desarrollo sostenible, ya que cualquier medida en este ámbito implica ofertas más atractivas para los turistas lo que conlleva un mejoramiento de calidad de vida para los residentes, un desarrollo positivo a largo plazo para la industria y, por último pero no menos importante, para el medio ambiente del destino cuya conservación constituye el requisito previo necesario para tales un desarrollo positivo.
El turismo sostenible opera en armonía con las autoridades locales, medio ambiente, comunidad y culturas, por lo que todas estas razones hacen del turismo del turismo un motor para la regeneración urbana. Existe una fuerte necesidad para que el turismo sostenible protega el medio ambiente y la calidad de vida del turismo en el destino.
Sin duda alguna regenerar las ciudades con un enfoque sostenible es de vital importancia, porque ya no solo basta con preservar, conservar y proteger como nos instó hace ya varios años una ministra Noruega en la presentación de su libro “Nuestro Futuro Común”, también debemos tener la capacidad de regenerar los espacios destruidos de una manera sostenible con el fin de mejorar la calidad de vida de los habitantes de un destino.

Un abrazo y que tenga buen día,

Marta Lorenzini V.
Emprendedora Social – Agente de Cambio Sostenible – Multiplicador B / Ing. en Turismo esp. Sostenibilidad